domingo, 29 de enero de 2012

EPISODIOS DEL VÖLKITSCH (3): GUIDO VON LIST, LAS RUNAS Y LOS ARMANES


Guido Karl Anton List nace en 1848 en Viena, y ambos, tiempo y lugar, son relevantes para entender su posterior desarrollo. En 1866, tras la derrota de Austria por los prusianos, y la consiguiente finalización de la Confederación Germánica, la población germano-parlante de Austria comienza a sentirse aislada y amenazada por las etnias eslavas y latinas que integran la parte occidental del Imperio de los Habsburgo (1). En estas circunstancias surgen movimientos pangermanistas que, envueltos en una nube de ideología völkisch, aspirarán al Anschluss, a la incorporación al imperio de Bismarck de las provincias austriacas que previamente habían estado integradas en la Confederación.

Los padres de List son católicos y provienen de una estirpe de comerciantes. El joven Guido es incorporado al negocio familiar, que practica con desgana. Enseguida se manifiestan en él sus verdaderas aficiones, principalmente el folklore germánico. Según relatará posteriormente, este interés se despierta a los catorce años, cuando, al ser llevado por sus padres a conocer las criptas de la catedral de San Esteban, llega a la conclusión de que está ante los restos de un antiguo templo a Odín (Wotan). Es en ese momento cuando decide abandonar el catolicismo y volver al paganismo germánico ancestral.

La naturaleza desempeña un papel importante en el relato de List, que la percibe como contraposición a una modernidad en la que no se siente a gusto, y, sobre todo, desde una perspectiva telúrica. Para él la tierra y el espíritu de los que la habitan están íntimamente relacionados, de modo que, en contacto con aquélla, uno puede acceder al alma de sus moradores ancestrales. En una ocasión en los Alpes, durante el solsticio de verano y en medio de una tormenta, List abandona el refugio en el que pernocta para dormir al raso, lo que le provoca vigorosas sensaciones. En otra, convence a unos amigos para que lo acompañes a visitar las ruinas de la villa romana de Carnuntum donde accede telúricamente a una visión de la población en pleno apogeo, con sus edificios intactos y sus habitantes pululando por las calles. También presencia la batalla entre romanos y germanos, que marcará la expulsión de aquéllos. La visita concluye con un ritual propiciatorio: el entierro, bajo la Puerta Pagana de Carnuntum, de ocho botellas de vino, presumiblemente vacías, formando una esvástica.


En 1877 muere el padre de Guido, que se ve obligado a centrarse en el negocio. No dura mucho en él, y un año más tarde malvive ejerciendo de periodista y escribiendo. En 1888 publica “Carnuntum”, una novela en dos volúmenes cuya tesis central consiste en que los pueblos germánicos constituyen una unidad, desde las antiguas tribus hasta la actualidad, artificialmente interrumpida, primero por la invasión romana y posteriormente por el cristianismo. “Carnuntum”atrae enseguida la atención de los grupos pangermanistas, muy necesitados de símbolos y mitología, y el nombre de List comienza a destacar en ellos. A partir de ese momento comienza a colaborar regularmente con la “Revista de la Alemania del Este”, donde, entre contenidos fuertemente antisemitas, habla del folklore germánico y expone su particular versión del wotanismo. Además, comienza a dar conferencias y a participar en encuentros nacionalistas.

En 1902 se produce un punto de inflexión en el pensamiento de List. Después de una operación de cataratas que lo deja inmovilizado y ciego en una cama durante semanas, List llega a la conclusión de haber descifrado las runas (2), el lenguaje primigenio de los arios. No sólo eso: también ha conseguido acceder a su significado oculto. Por su bagaje emocional e intelectual List está perfectamente preparado para creer, tanto en la existencia de conocimientos encriptados en las runas, como en la posibilidad de acceder milagrosamente a ellos mediante al sufrimiento. ¿Acaso el propio Wotan no tuvo que herirse con una lanza, y permanecer colgado de un pino durante nueve días sin comer ni beber, para acceder a toda el saber oculto del mundo? Pues el más modesto sufrimiento provocado por unas cataratas bien puede servir para desentrañar el misterioso significado de las runas. El año siguiente List envía un grueso volumen con sus averiguaciones a la Academia Imperial de Ciencias en Viena, que no estima necesario responder. El desdén de la Academia enfurece a los adeptos de List y en diciembre de 1904 consiguen que sea elevada en el Parlamento una interpelación al Ministro de Cultura y Educación. Paralelamente se promueve la creación de la “Compañía Guido von List”, destinada a la divulgación de los descubrimientos de List sobre la cultura germánica. En el manifiesto fundacional se incluye la firma de cincuenta personalidades austriacas y alemanas, incluyendo no sólo al inefable Lanz von Liebenfels, sino también al antisemita alcalde de Viena Kart Lüger.


Gracias a los fondos proporcionados por la Compañía, List se lanza a publicar sus obras bajo la denominación “Guido List Bücherei” (Biblioteca Guido List). Entre 1906 y 1911, la GLB publica seis libros. El primero es, por supuesto, “El secreto de las runas”. En “Los nombres de las tribus germánicas y su interpretación”, List detalla cuáles son las culturas que deben su florecimiento a la inmigración aria (para resumir, todas). Además, List amplía su campo de conocimiento y se enfrasca en el estudio de la doctrina teosófica de Madame Blavatsky, que defiende que las razas actuales provienen de una migración desde la Atlántida. En “La escritura ideográfica de los germanos” List intenta compatibilizar a este concepto con la mitología germánica afirmando que los atlantes son, en realidad, parientes del gigante Bergelmir del que habla Snorri Sturluson en las Edda. En “El protolenguaje de los ariogermanos” parece defender que ciertos restos megalíticos encontrados en Austria indican que la Atlántida se situó, precisamente, allí.


Entretanto, a partir de lo que parece una descuidada lectura de “Germania” de Tácito (3), List ha llegado a la conclusión de que los antiguos germanos estaban gobernados por una casta de sabios–sacerdotes, los Armanes, cuya sabiduría derivaba del acceso privilegiado al conocimiento oculto. Esta sabiduría secreta se ha mantenido a lo largo del tiempo por cripto-armanes. Por ejemplo, los templarios, que en este escenario no podían faltar. List llega a esta conclusión al superponer una esvástica dextrógira sobre una levógira y obtener así una Cruz De Malta, el símbolo de los monjes guerreros. Además, List ha comenzado a encontrar runas ocultas en todos los lados, y especialmente en los escudos de armas de la aristocracia germánica (4). En ese momento Guido List incorpora el aristocrático “von” a su apellido.

De este modo List comienza a distinguir en su religión germánica de un ámbito exotérico, el wotanismo, accesible a todo el público, y un ámbito esotérico, el armanismo, solo accesible a los Iniciados. En el solsticio de verano de 1911 nace la Hohen Armanen Order (Alta Orden de los Armanes). Los Armanes son, obviamente, la casta superior de la sociedad, pero su camino no es sencillo. Comienza siendo un novicio que debe pasar siete años estudiando Teosofismo y las Edda. Si sobrevive pasa a ser considerado un Hermano, que debe profundizar en los estudios de las runas. Pasados siete años, si demuestra capacidad suficiente, alcanza el grado de Iniciado y accede al conocimiento oculto. Éste es tan secreto que no puede expresarse, y List alude a él con la palabra “Arehisosur” (cuya única ventaja evidente es que dispone de las cinco vocales) flanqueada por dos esvásticas.


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(1) En 1910 los germano-parlantes de Austria constituían un 35% de la población, seguidos por los checos (23%), polacos (18%), rutenos y ucranianos (13%). El resto se repartía entre eslovenos, serbo-croatas, italianos y rumanos.

(2) Las runas, un conjunto de 18 símbolos, parecen constituir un alfabeto rudimentario empleado a partir del siglo I. De origen incierto, que algunos sitúan en los etruscos, en el siglo XV fueron utilizadas por los nacientes estados nacionales del norte de Europa en un intento de equilibrar su pobre tradición cultural frente al legado grecorromano. De este modo, se llegó a afirmar que los nórdicos habían dominado el arte de la escritura desde los tiempos del Diluvio, extendiéndose posteriormente al sur.

(3) Tácito habla de tres tribus germánicas los Ingaevones, los Hermiones y los Istaevones, cuyos nombres corresponden a los tres hijos del semidios Mannus. Sin embargo, List afirmará que los nombres no hacen referencia a tres tribus, sino a tres castas dentro de la sociedad germánica, los guerreros, los sacerdotes y los campesinos. A partir de ahí convertirá Herminones en “Armanes”. BEN GUNN podrá explicarlo mucho mejor.

(4) A estas alturas, la capacidad interpretativa de List ha alcanzado el virtuosismo. Por ejemplo, al contemplar el grabado “El nigromante” traduce tranquilamente el extraño disco que se le aparece al protagonista: “Anhelo la salvación, sabiduría y ley de la iluminación armanista, porque los mandamientos celestiales se extraen de la oscuridad, y Dios bendice desde la luz”. Esta interpretación continúa siendo algo ambigua.

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Imágenes:

1.- Guido von List.
2.- Armanes confraternizando en la Puerta Pagana de Carnuntum.
3.- El Secreto de las Runas (GLB 1)
4.- Madame Blavatsky.
5.- Disposición armánica de las runas.
6.- “El alquimista”, de Rembrandt.

domingo, 22 de enero de 2012

EPISODIOS DEL VÖLKITSCH (2): LA TEOZOOLOGÍA DE LANZ VON LIEBENFELS


Adolf Joseph Lanz nace en 1874 en Viena, en una familia católica de clase media. A los 19 años ingresa en el monasterio cisterciense de Heiligenkreuz, del que es expulsado cinco años más tarde por una doble incompatibilidad sobrevenida, la primera derivada de su alineación con el movimiento “Separémonos de Roma” (1), y la segunda con el voto de castidad. Sin embargo, su estancia en el monasterio no habrá sido infructuosa. Inspirado, según él, por la lectura de las escrituras, y, más evidentemente, por la de la “Doctrina secreta” de Madame Blavatsky, desarrollará su teoría. En 1905 publica “Teozoología, o la ciencia de los monos sodomitas y el electrón divino”, titulo que recuerda bastante a Philip K. Dick. A partir de ese momento, Adolf Joseph Lanz empieza a presentarse como Lanz von Liebenfels.

La teoría básica del libro es ésta. La humanidad, tal y como la conocemos, proviene de la Atlántida. Ahora bien, en ella convivían dos razas, los theozoa, que a su vez provenían del espacio exterior, y los anthropozoa, que se habían desarrollado en la grosera tierra. La diferencia entre ambas razas era tremenda, pues los theozoa estaban impregnados de una cierta energía cósmica (que era, a su vez, expresión de una deidad cósmica, y de ahí lo del electrón divino) que los llevaba a poseer poderes sobrenaturales como la telepatía y los rayos-x. Además, el carácter divino de los theozoa se extendía a su aspecto exterior, porque eran rubios y de ojos azules. Los inferiores anthropozoa, que obviamente eran morenos y de piel oscura, no tenían ninguna virtud energética, pero a cambio eran sexualmente muy activos y provocaban una irresistible atracción en las rubias theozoa que las llevaba a aparearse con ellos, y en esta teoría podemos encontrar el embrión de las películas de Alfredo Landa. Pero de este modo ambas razas se mezclaron, y los theozoa perdieron su chispa divina. De esta mezcla nacieron las razas actuales, que, en ese momento, iniciaron una doble migración. Los arios, que apenas estaban mezclados y tenían una mayor proporción de sangre theozoa se dirigieron al norte de Europa, y los restantes marcharon hacia Egipto y Mesopotamia. Ya se pueden imaginar de quién descienden los judíos, si es que no son anthropozoa en estado puro. En cuanto a lo de los ‘monos sodomitas’, hay algo contradictorio en el asunto. Es evidente que, para Lanz von Liebenfels, la afición a la sodomía de las viciosas razas inferiores representa el pecado original. Pero, por otra parte, debería haber valorado que, si los anthropozoa se hubiera limitado exclusivamente a esa práctica erótica con las arias, al menos no habrían tenido descendencia, y la temida mezcla racial no se habría producido. Porque la idea de que la mezcla es la causa de la caída, y produce una progresiva degeneración de la raza, impregna el relato de Lanz von Liebenfels. Sin embargo, para él el proceso es reversible, y a través de un estricto programa de eugenesia la raza aria puede recobrar su pureza y sus poderes sobrenaturales.

Hay que decir que Lanz von Liebenfels se esfuerza en armonizar los textos bíblicos con la nueva religión que él está contribuyendo decisivamente a crear. Por ejemplo, el relato bíblico de la expulsión del paraíso hace referencia, según él, a la caída de la Atlántida. Otro ejemplo. En 1915, también basándose en textos cristianos, redactará unos salmos en los que suplicará la salvación de la raza aria y el exterminio de las razas inferiores encabezadas por los judíos, pues según Lanz von Liebenfels Cristo era en realidad ario, su verdadero nombre germánico era Christ-Frauja, y había fundado su iglesia sobre la base de la unidad racial, siendo Saulo (que este sí era judío) el que lo había desbaratado todo al abrirla a otros pueblos.

Como puede verse Lanz von Liebenfels no se molesta en absoluto en disimular su feroz antisemitismo, ni el destino que reserva a las razas inferiores a las que con frecuencia se refiere genéricamente como “chandalas”, el nombre de la casta hindú de los parias. Con estos mimbres en 1905 funda la revista Ostara, nombre de una diosa germánica de la primavera, que llega a alcanzar tiradas de 100.000 ejemplares. El contenido de los artículos es predecible. Por ejemplo en un número de 1912 publica “La espada sanadora”, en el que defiende que el cuerpo ario debe ser sanado quirúrgicamente de la infección judía.

En el número 78 de Ostara Lanz von Liebenfels, recogiendo explícitamente las teorías milenaristas de Joaquín de Fiore, declara que el tercer reino de Dios en la Tierra, destinado a durar mil años, será ario y estará dirigido por una orden ario-cristiana basada en los templarios. A tal fin, en 1907 funda la Ordo Novi Templi, cuya sede se sitúa en el castillo de Werfenstein. El 25 de diciembre de ese año, aprovechando el solsticio de invierno, una primera versión de la esvástica como símbolo de lo ario y lo antisemita (en realidad, las dos caras de la misma moneda) se alza por primera vez en Europa.


(1) Extraño movimiento que pretendía la conversión de los católicos austriacos a una mezcla de protestantismo y paganismo.
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Imágenes:
1.- Lanz von Liebenfels con el uniforme de la Nueva Orden de los Templarios.
2.- Portada de la Teozoología.
3.- Portada de Ostara.
4.- La esvástica de Lanz von Liebenfels.

jueves, 19 de enero de 2012

IG FARBEN (11)


El 1 de agosto de 1943 178 bombarderos B-24 Liberator de las Fuerzas Aéreas de los Estados Unidos se prepararon para despegar de improvisados aeródromos alrededor de Bengasi, en Libia. Se disponían a atravesar el mar Mediterráneo, el Jónico, bordear la isla de Corfú, cruzar Albania, atravesar el sur de Yugoslavia, penetrar en Rumanía por el sudoeste, y girar en dirección este para soltar su carga sobre Ploiesti, a unos 45 kilómetros al norte de Bucarest, cuyas nueve refinerías suministraban casi el 30% del petróleo consumido por el Eje. La distancia a recorrer, más de 1.000 millas, era inusualmente larga, y los aviones llevaban depósitos adicionales de combustible adosados a las alas, lo que les restaba maniobrabilidad. Para mayor dificultad, el vuelo debía realizarse a baja altura para eludir la detección del radar, y la radio debía permanecer en todo momento en silencio para no delatar su situación.

La misión se torció desde el primer momento. El despegue de los bombarderos levantó tales cantidades de arena que uno de ellos se estrelló inmediatamente. A la altura del mar Jónico la nave “Wongo wongo”, comandada por el teniente B. Flavelle, comenzó a moverse erráticamente hasta zambullirse en el mar. Al verlo, el teniente Guy Lovine, amigo íntimo del anterior, hizo una abrupta maniobra para buscar supervivientes, que lo llevo al borde de la colisión con otra aeronave, y descendió hasta la superficie del mar, desde donde fue incapaz de volver a remontar el vuelo. La confusión que siguió resultó en otros diez aparatos dando media vuelta y volviendo a la base. Los restantes aviones llegaron hasta Albania, y ascendieron trabajosamente para superar los Montes Pindus, de 3.400 metros de altitud. En la maniobra, la formación quedó rota, pero los pilotos decidieron no romper el silencio de las radios, sin saber que ya habían sido detectados por los alemanes. En el último check-point antes de Ploiesti, los aviones debían seguir el trazado de una línea férrea hasta su objetivo, pero dos de los grupos se equivocaron y decidieron seguir otra que conducía directamente a Bucarest. Ante esto, varias tripulaciones decidieron usar finalmente sus radios para advertirlos. A estas alturas, con los alemanes completamente alerta, los distintos grupos fueron llegando desperdigados a Ploiesti, dónde tuvieron que enfrentarse por separado a las fuertes defensas antiaéreas. En estas circunstancias los actos de valor se multiplicaron. Por ejemplo, Addison Baker, comandante del “Chica infernal” y del 93 grupo de combate, tuvo que atravesar sucesivamente las defensas antiaéreas de Bucarest, pues era uno de los que se había equivocado en la aproximación, y de Ploiesti antes de alcanzar su objetivo, la refinería Columbia Aquila. Sometido a un intenso fuego, se las arregló para mantener el rumbo previsto, alcanzar el objetivo, y mantener en vuelo su agujereado avión hasta que sus tripulantes lo hubieron abandonado, estrellándose fatalmente a continuación. Sólo 88 de los aparatos consiguieron volver a Libia, uno de ellos 14 horas después de haber salido y con 365 agujeros en el fuselaje. Las bajas incluían 55 aviones abatidos por los antiaéreos, y el resto caído al mar o aterrizado apresuradamente en territorio amigo o enemigo. Fue una de las acciones más costosas de las Fuerzas Aéreas norteamericanas durante la guerra; se repartieron cinco Medallas al Honor (entre ellas las de Baker y su copiloto) y numerosas Cruces por Servicios Distinguidos. El informe de evaluación de la operación fue el siguiente: no se ha conseguido una disminución significativa de la producción global.


En principio, el bombardeo de los recursos petrolíferos alemanes era considerado de importancia estratégica menor comparado con otros como los transportes y líneas de comunicaciones, o los relacionados con la aviación enemiga. Pero a partir de marzo de 1944 el general Spaatz, comandante de las Fuerzas Aéreas Estratégicas en Europa, insistió en que fuera considerado prioridad uno. Aproximadamente el 80% del petróleo alemán, y la práctica totalidad de la gasolina de aviación, provenían por entonces de dieciséis plantas de hidrogenación repartidas por el territorio. La más grande y mejor defendida de ellas era la de Leuna, y el 12 de mayo de 1944 fue concienzudamente bombardeada por 200 aviones del U.S. Eighth Air Force. El día siguiente al ataque Albert Speer, por entonces Ministro de Armamento y Producción de Guerra, se entrevistó con Heinrich Bütefisch y se percató de la magnitud del desastre. A continuación voló al Berghof para transmitir la situación a Hitler: “El enemigo nos ha golpeado en uno de nuestros puntos más débiles. En caso de continuar así, pronto no quedará producción de petróleo digna de mención”. Inmediatamente se organizó una comisión de expertos, que incluía, por paerte de IG Farben, a Krauch y a Bütefisch , a la que Speer pidió que expusiera la situación al Führer sin vaselina. De modo que Krauch , apoyando sus palabras con un gran despliegue de cifras y gráficos, le dijo a Hitler que la situación era desesperada. Göring, que temía que los daños fueran imputados a la ineficacia de la Luftwaffe, arremetió contra Krauch, pero su influencia era cada vez menor en el Führer.


Lo único que podía hacerse era restablecer cuanto antes la capacidad operativa de las plantas. Nada menos que 350.000 trabajadores fueron asignados a la reconstrucción de Leuna, y consiguieron que la producción se reanudase parcialmente en 10 días. Pero el 28 de mayo volvieron los aviones del Eighth Air Force, y la producción alemana de petróleo quedó de nuevo reducida a la mitad. A finales de junio un desesperado Speer volvió a ponerse en contacto con Hitler para resumirle los daños: en el caso de gasolina para aviación, la producción se había reducido un 90%. Así continuó el ciclo de destrucción y reconstrucción: a principios de julio los técnicos de Leuna consiguieron el prodigio de restablecer la producción al 75%; una semana más tarde la EAF la redujo a la mitad; dos semanas más tarde volvía a estar al 53%, pero a los pocos días los aviones volvieron a menguarla. En septiembre, la producción total alemana estaba por debajo del 50%, cifra que ya no superaría en lo que quedaba de guerra.


Imágenes:
1, 2 y 3.- El ataque de los B-24 a Ploiesti.
4.- Un B-17 tras atacar un objetivo no identificado.

viernes, 13 de enero de 2012

EPISODIOS DEL VÖLKITSCH*: LA TEORÍA DEL MUNDO DE HIELO


En 1913 el ingeniero austriaco Hans Hörbiger publicó el libro “Glazial Kosmologie” (“Cosmología Glacial”). Hörbiger era ingeniero, y se había hecho famoso diseñando y patentando un tipo de válvula. Pero además era un físico aficionado que había desarrollado su teoría en dos etapas. La primera tuvo lugar una noche en la que, al contemplar la luna llena, llegó a la conclusión de que su brillo azulado era idéntico al del hielo. La segunda se desarrolló en un sueño en el que Hörbiger, flotando en el espacio, contemplaba el movimiento de un péndulo que iba creciendo en amplitud hasta que se rompía. A partir de esta visión concluyó que Newton estaba equivocado. Para resumir la teoría de Hörbiger, el hielo es el principio básico del universo: los planetas, las lunas, el éter, todo está compuesto por este material. Pero también está el fuego. En principio existía en nuestro universo una estrella millones de veces más grande que el sol contra la que se estampó un fragmento de hielo cósmico de proporciones igual de notables. Del estallido surgieron los planetas, el sol, la vía láctea, y, con el tiempo, la vida, los alemanes, y la válvula Hörbiger.

La comunidad científica acogió fríamente (discúlpenme) la Cosmología Glacial de Hörbiger, que después de la Primera Guerra Mundial decidió enfocarse hacia el gran público. Fueron creadas sociedades que programaron conferencias, editaron revistas, patrocinaron programas de radio e incluso publicaron alguna novela, y la teoría pasó a conocerse como Welteislehre (Teoría del Mundo de Hielo). Uno de los primeros autores que se entusiasmó con la teoría fue Houston Stewart Chamberlain, de quien hablaré en otro episodio.

Tras la muerte de Hörbiger en 1931 el partido nacionalsocialista se interesó en la Welteislehre, y había sólidas razones para ello. En primer lugar, un universo nacido del choque de los principios opuestos del fuego y el hielo encajaba muy bien en la visión yin-yang tan característica de los nazis, y satisfacía su gusto por lo teatral. Pero, además, la Welteislehre representaba la respuesta de la ciencia germánica frente a la ciencia judía de Einstein, y desde este punto de vista su carácter básicamente intuitivo se convertía en una virtud frente al grosero racionalismo judío.


Himmler fue un creyente entusiasta en la Welteislehre. En 1936 se firmo el Protocolo de Pyrmont por el cual la Ahnenerbe se comprometía a patrocinar todas las investigaciones encaminadas a demostrar científicamente la Teoría Glacial. Además, en virtud de él se creaba un Departamento Meteorológico en la Ahnenerbe, pues se creía que la Welteislehre podía proporcionar predicciones fiables a largo plazo. Una de las expediciones previstas de la Ahnenerbe, finalmente frustrada, iba a ser dirigida por Edmund Kiss, arquitecto y autor de “Las causas cósmicas de las grandes migraciones”, a Tiahuanaco. Kiss pensaba que el origen de los arios era extraterrestre. Concretamente provenían de cierto protoplasma conservado en hielo cósmico que había caído a la tierra, y sobre estas pintorescas teorías sobre los arios volveré a hablar en alguna entrada.

El propio Hitler era partidario de la Teoría del Mundo de Hielo. De hecho, dentro de los proyectos de engrandecimiento de Linz, pensaba construir un gigantesco planetario, cuyo sótano estaría dedicado a la astronomía geocéntrica de Tolomeo, su primera planta a la heliocéntrica de Copérnico, y su planta superior a la culminación de la teoría germánica de Hörbiger. El hielo ejercía fascinación en Hitler, que parecía contemplarlo, no sólo como origen sino como Némesis de lo ario. Por eso, algunas de sus decisiones en el frente ruso parecían estar motivadas, no sólo por consideraciones estrictamente militares, sino teatrales.



* El Völkisch (literalmente “del pueblo”), llamado a veces “ideología germánica”, es una visión del mundo (una seudo-religión según Kohn) que se va desarrollando a lo largo del s.XIX y XX con aportaciones populistas, racistas, filosóficas y esotéricas que, en la ideología nazi, acabarían cristalizando en torno a una idea principal: la historia como un combate mortal entre lo ario y lo judío. El Völkisch es un pensamiento-nebulosa, en el que cada uno de sus componentes es difuso y poco apto para el análisis intelectual. Las partes etéreas que lo componen se van agregando en forma de nube, sin que se exija una especial coherencia para que el conjunto se mantenga. Por ello, a pesar de su aparente debilidad, la ideología nube presenta innegables ventajas. Por un lado, cualquiera de sus partes puede ser demolida intelectualmente sin que se resienta el conjunto, al que realmente no está unida. Y, por otro, la acumulación de conceptos proporciona una apariencia de volumen y solidez. El pensamiento nube no es muy adecuado cuando se practica la honestidad intelectual, pero es perfectamente idóneo cuando lo que se pretende es algo con apariencia de ideología que sirva de cauce a las emociones. En ese sentido, el Völkisch servía perfectamente para proporcionar un refugio a la incertidumbre provocada por los cambios en la sociedad, un bálsamo contra el complejo de inferioridad, y una justificación para atacar al chivo expiatorio que constituían los judíos. Las aportaciones que componían el Völkisch no sólo eran peligrosas, sino, con frecuencia, extraordinariamente ridículas. Por eso planteo la denominación “Völkitsch”.

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Gracias BEN GUNN. El “Diccionario crítico de mitos y símbolos del nazismo” de Rosa Sala Rose es magnífico. En principio no entendía la elección del formato diccionario, pero en realidad se ajusta muy bien a este pensamiento-nube.

IMÁGENES
1.- Hans Hörbiger
2.- La Puerta del Sol de Tiahuanaco, ciudad que, según Kiss, había sido construida por los atlantes, antecesores a su vez de los arios.
3.- Adolf Hitler inspeccionando una maqueta de Linz.