viernes, 25 de septiembre de 2009

LA FOTO FATÍDICA

Téngase en cuenta que para Lakoff, gurú de Zapatero, la izquierda debe presentarse ante su electorado como el padre colega de buen rollito, y simultáneamente debe presentar a la derecha como el padre autoritario y represivo. Es normal que Zapatero haya trasladado milimétricamente este esquema ying-yang a su hogar, y si a sus hijas les apetecía ver a Obama disfrazadas de Alaska y los Pegamoides, pues que guay, que enrollao, y yo también me apunto, dice Sonsoles. Pero, demasiado tarde, Zapatero ha comprobado que en lugar de conseguir una imagen desenfadada ha obtenido una perfectamente grotesca, y nadie más sensible a la imagen* que él. Creo que es por esto por lo que ha intentado impedir la publicación de la foto, y no por una inverosímil pretensión de privacidad de las hijas (con Obama, ante los medios).

*Zapatero sólo es imagen. Al contrario que Drácula, que no se refleja en los espejos, Zapatero sólo es un reflejo**. Zapatero es, pues, un vampiro posmoderno, y esto completa armónicamente el cuadro inexorable de la Familia Addams.

** Zapatero sólo puede existir como reflejo de imágenes que él mismo conjura (el liberalismo salvaje, la derecha extremosa, los neocons…) y frente a las que adquiere corporeidad como su opuesto virtuoso. Es cierto que estas imágenes son distorsionadas o falsas, pero le permiten vivir como un espectro absurdo.

lunes, 14 de septiembre de 2009

EMPANADA DE PECES

Dice Peces–Barba en El País: ”En mi opinión, es perfectamente constitucional la referencia a la nación catalana en el preámbulo del texto (…) porque creo que Cataluña es una nación cultural, con una lengua, una cultura y una literatura distintas, en parte, de las literaturas y la cultura españolas.”

Es decir, Peces-Barba encuentra normal que en el Estatuto, al afirmar que Cataluña es la nación (cultural, según él) catalana, se identifique al pueblo catalán exclusivamente con una parte de sus habitantes (aquellos que hablan catalán), estableciendo de este modo, abiertamente, la discriminación del resto. A estos, a los que se limitan a hablar la lengua común que les vayan dando (estatutariamente), como efectivamente ocurre y Peces-Barba refrenda con aplomo.

domingo, 13 de septiembre de 2009

LA LISTA. (Decepcion. Marcel Langenegger. 2008)




Ewan McGregor es un auditor bastante pardillo, cualidad que es adivinada por el espectador en cuanto ve su flequillo inverosímil y sus gafas. Un día, trabajando hasta altas horas de la noche en la empresa que está auditando, conoce a Hugh Jackman, que también trabaja allí y es un tipo arrebatador. A partir de aquí se produce la previsible historia a través de la cual McGregor va descubriendo, de la mano de Jackman (en sentido figurado), un mundo mucho más interesante que aquél por el que hasta ese momento se deslizaba su existencia anodina. Un día intercambian, aparentemente sin querer, sus móviles, y esa misma noche McGregor recibe una llamada que lo convoca a una cita. Resulta que Jackman está inmerso en un club de sexo, en el que los participantes, todos ellos de un alto status económico, quedan para mantener fugaces y anónimos contactos eróticos. Así que McGregor se dedica a gorronear todo lo que puede el teléfono de Jackman, lo que permite descubrir al desolado espectador que, además del flequillo inaudito, acostumbra a llevar calzoncillos cortos tipo Ocean. En una de esas citas conoce a una atractiva joven (en realidad todas las participantes del club parecen estar bastante buenas, lo que resulta un tanto inverosímil). Inmerso en una música empalagosa, McGregor se enamora tontamente de ella, y ésta accede a una segunda cita. Una vez en el hotel McGregor, ataviado con los inexorables calzoncillos cortos, va a por hielo, y al volver, en rápida secuencia, descubre unas manchas de sangre en la cama, recibe un porrazo, y queda inconsciente; al despertar la chica ha desaparecido. Tras llamar a la policía, ésta no encuentra ni rastro de la chica, ni tampoco de la sangre, lo que induce al espectador a dudar de la cordura de McGregor. ¿Es posible que todo fuera una fabulación, y que la película fuera similar a ‘una mente maravillosa’ pero con putas? Pues no. Jackman, que obviamente es quien está detrás de todo, se pone inmediatamente en contacto con McGregor y le expone sus condiciones para devolverle a la chica. Se trata de que, aprovechándose de su condición de auditor, transfiera unos fondos de una empresa a su cuenta particular (el guionista pasa de puntillas sobre toda esta parte de la trama, así que no me veo obligado a profundizar en los detalles) ¿Y cuál es el banco al que deben ser transferidos los fondos? Nada menos que el Banco Nacional de San Sebastián (tal cuál) que encima tiene una oficina en Madrid. Y allí se van. Renuncio a contarles el resto porque tampoco merece la pena, pero quiero mencionar dos detalles accesorios: 1) el director presenta una imagen de Madrid muy fotogénica y calida, con vejetes en los cafés y niños en los parques; 2) por alguna razón, en cuanto llega a la capital del reino McGregor se siente obligado a ponerse una chupa de taxista, lo que me resulta de manera vaga un poco insultante.

jueves, 3 de septiembre de 2009

EL ATROPELLO VIRTUOSO

Hoy en El País: Algunos altavoces estridentes vienen propagando una supuesta posición de desventaja del castellano en Cataluña. Cualquier observador ecuánime sobre el terreno sabe que ello no se corresponde con la realidad.

Actualmente, aproximadamente la mitad de los ciudadanos de Cataluña tiene como lengua propia el castellano, es decir, la lengua común de España, mientras que la otra mitad son bilingües. Ambos grupos son iguales a la hora de pagar impuestos, pero no a la hora de recibir los beneficios del gasto público. Es decir, colaboran igualmente a los ingresos públicos, pero no participan igualitariamente del reparto del gasto.

Por ejemplo, los castellano-parlantes no pueden escolarizar a sus hijos en su lengua, y si quieren conseguirlo tienen que hacerlo con su dinero. Y, desde luego, tienen vedado el acceso a los puestos de trabajo de las empresas públicas, que exigen como requisito previo el dominio del catalán (esto, por cierto, tiene la virtud de quebrar la unidad de mercado laboral público en España). Desde luego las diferencias no se limitan a esta: la invocación de la lengua autóctona abre la puerta a todo tipo de ayudas económicas que el castellano encuentra cerradas. ¡Ah!, y los medios de comunicación públicos emplean exclusivamente la lengua autóctona.

Todo esto genera una desigualdad real, a la que inmediatamente sigue un sentimiento de diferencia jerárquica. El poseedor de la lengua autóctona, que recibe los privilegios, asume inconscientemente la superioridad de su status (recibo más porque merezco más), mientras que el desfavorecido suele asumir resignadamente su condición de paria, lo que le hace especialmente proclive al tuneo. Los niños son especialmente sensibles a estos mecanismos, y no es de extrañar que los castellano-parlantes, deseosos de redimir su condición, se conviertan en los más fervorosos ‘autoctonistas’.

En resumen, existe una potente ingeniería social dirigida a la imposición de la lengua autóctona y la marginación de la común que se permite atropellar en su avance principios tan esenciales como la libertad y la igualdad. ¿Y como lo justifica el autor del artículo? De la manera habitual: se trata de ”recuperar al catalán del grave intento de liquidación de que había sido objeto desde el siglo XVIII y muy especialmente durante el franquismo, objetivo que, a pesar de los avances conseguidos, queda todavía lejos".

Ahí está la clave: hay que corregir las injusticias, reales o mitológicas, del pasado, y esto nos sirve para justificar las injusticias (éstas muy reales) cometidas en el presente. Y además la persecución de este paraíso ideal se puede prolongar indefinidamente. Ya nos advierte el autor de que, a pesar de los avance, el objetivo aún está muy lejos.

miércoles, 2 de septiembre de 2009

EL QUE AVISA NO ES TRAIDOR

Con motivo del abandono de la política de Jordi Sevilla, Santiago González nos recuerda hoy en su blog el asombroso prólogo que Zapatero le dedicó en la presentación de su libro ‘De nuevo socialismo’:

"Ideología significa idea lógica y en política no hay ideas lógicas, hay ideas sujetas a debate que se aceptan en un proceso deliberativo, pero nunca por la evidencia de una deducción lógica".
"si en política no sirve la lógica, es decir, si en el dominio de la organización de la convivencia no resultan válidos ni el método inductivo ni el método deductivo, sino tan sólo la discusión sobre diferentes opciones sin hilo conductor alguno que oriente las premisas y los objetivos, entonces todo es posible y aceptable, dado que carecemos de principios, de valores y de argumentos racionales que nos guíen en la resolución de los problemas".

Una vez recuperados del impacto de la primera frase, quedémonos con el último párrafo. Si aceptamos que Zapatero estaba hablando de sí mismo en primera persona del plural, toda la clave de su política está en esta frase del prólogo:

”todo es posible y aceptable, dado que carecemos de principios, de valores y de argumentos racionales que nos guíen en la resolución de los problemas

Nos estaba avisando con total claridad, y el prólogo del libro era en realidad el prólogo del hundimiento.