martes, 24 de marzo de 2009

MÁS SOBRE EL ABORTO

Acto y potencia. Una bellota no es un roble, y un feto no es hombre más que en potencia. Sólo se puede matar a un hombre, luego la penalización del aborto es absurda. Sólo el hombre en acto merece protección, quedando la disposición del feto al arbitrio de la mujer pues ”en definitiva es a ella a quien corresponde decidir si es el momento oportuno para realizar milagros en su vientre” . Esta es la argumentación de Jesús Mosterín que, de entrada, plantea un par de problemas:

- Se limita a trasladar el problema a la definición de hombre, que él, de forma implícita (y arbitraria), parece vincular al nacimiento.

- A no ser que esté dispuesto a introducir subcategorías (hombre en potencia remota, hombre en potencia avanzada y, por qué no, hombre en acto fallido), la tajante distinción de Mosterín entre acto y potencia elimina la gradualidad. Es decir, Mosterín tendrá que aceptar que tan irrelevante es el aborto de un embrión de pocas semanas como el de un feto a punto de nacer (o que ambos merecen el mismo nivel de desprotección)

Pero el propio Mosterín, a continuación, parece olvidarse del argumento que estaba defendiendo. Por ejemplo, se escandaliza porque ”los grupos católicos” irlandeses presionan para impedir el aborto de un feto sin cerebro, ”condenado a ser un niño vegetativo” (en potencia). Supongo que, según su argumentación, no tendría que haber diferencia con el aborto de un feto sano.

Pero, por si todo esto no ha sido suficientemente convincente, Mosterín deja asomar el anatema definitivo: “De hecho, el único motivo para prohibir el aborto es el fundamentalismo religioso. Ninguna otra razón moral, médica, filosófica ni política avala tal proscripción. Donde la Iglesia católica (o el islamismo) no es prepotente y dominante, el aborto está permitido, al menos durante las primeras semanas” (una vez más, por qué sólo las primeras). Y, por si no les ha quedado clara la dicotomía, el autor insiste sutilmente: ”el mundo está lleno de madres violadas o forzadas y de niños no deseados, abandonados a la mendicidad y la delincuencia, famélicos, con los cerebros malformados por la carencia alimentaria y la falta de estímulos, carne de cañón de guerrillas crueles y explotaciones prematuras. La jerarquía eclesiástica se ensaña con esas mujeres desgraciadas.”

p.d. Curiosamente, al restar relevancia a la potencialidad del feto Mosterín demuestra una sensibilidad inferior a la de William Munny: “Cuando matas a un hombre le quitas todo lo que tiene (en acto), y todo lo que podría tener (en potencia)”

martes, 17 de marzo de 2009

CAMILLERI EN MALLORCA

No sé si han leído algún libro de Andrea Camilleri. Sus historias transcurren en Sicilia, y suelen estar protagonizadas por el detective Montalbano (llamado así en honor de Manuel Vázquez ). La verdad es que a mí no me gustan mucho, porque se empeña en poner nombre a cualquier personaje que aparece en escena por secundario que sea (nombre italiano, además), con lo que al llegar al segundo capítulo ya me he perdido y tengo que estar volviendo atrás para ver de quién está hablando. Pero el caso es que en sus libros se describen los hilos ocultos mediante los que los personajes notorios de la sociedad siciliana mueven y son movidos, que tejen una trama intrincada que liga a políticos, empresarios, jueces, medios de comunicación, y, por supuesto, la Cosa Nostra. Esto me habría parecido exagerado si no viviera en Mallorca, tan mediterránea y tan isla como Sicilia al fin y al cabo, en donde las tramas son similares a las descritas por Camilleri, pero con la ventaja de estar a la vista de todos.
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Estos días el Partido Socialista y Unión Mallorquina, que son socios de Gobierno, andan enfrentados por la aprobación de un campo de golf, un tabú para los primeros. Esto preocupa a Antich, pues le parece un síntoma más de un acercamiento entre UM y el PP que podría descabalgarlo mediante una eventual moción de censura. Sin embargo, por una doble y afortunada coincidencia (para los socialistas), un Consejero de UM acaba de ser imputado por un viejo caso de corrupción, mientras que la fiscalía ha comenzado a investigar irregularidades en la realización de obras públicas que, todo parece indicarlo, apuntan hacia otro Consejero de UM.
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Todo esto hace pensar que, en lo que respecta a UM, la espada de la Justicia se parece más bien a la de Damocles, recordándole en todo momento la conveniencia de portarse bien (con los socialistas). Por otra parte, hace un par de semanas estuvo por aquí Conde Pumpido y felicitó efusivamente a la fiscalía de Baleares. Y, la verdad, no le extraño a nadie.

jueves, 12 de marzo de 2009

LA DERECHA VEGETARIANA


Dice Arcadi Espada:

”Yo comprendo muy bien a la derecha sin paliativos, que considera el aborto un crimen al margen de cualquier edad. Tienen sus razones, como las tienen los vegetarianos. Esta polémica se diluye muy rápidamente cuando se parte de que el aborto supone la destrucción de un ser humano. Porque observen cómo quedan entonces las preguntas anteriores: ¿Qué es más traumático? ¿Obligar a una muchacha a hacerse cargo de un hijo no querido… o matarlo? La ventaja de andar por la vida sin paliativos es lo clarísimo que se aparece todo. Sin embargo, la derecha socialdemócrata, que no cree que el aborto sea un crimen pero que pone el grito en el cielo (¡a los 16!), es una derecha puramente incomprensible”

Así pues, según Arcadi Espada, los que creen que el aborto consiste en la destrucción de un ser humano tienen que adscribirse, necesaria y simultáneamente, en una doble categoría: la de la derecha sin paliativos y la de los vegetarianos, empleada aquí como integradora de los creyentes en la futurología, el tarot o el telurismo. Y me llama la atención la seguridad (de la que yo carezco por completo) que demuestra Espada en este asunto, y que pienso que puede provenir a) de una creencia (compartida con Isabel Gemio) en que es posible definir científicamente los conceptos “ser humano” o “vida”, y el resultado impide equiparar la supresión del nasciturus a la destrucción de vida humana o b) de una intuición de las exigencias de la modernidad.

jueves, 5 de marzo de 2009

TRANSVERSALIDAD Y EQUIDISTANCIA

Es interesante leer el artículo de Ramoneda en El País junto con este de Gorriarán en su blog, pues la falacia del primero radica en crear una dicotomía artificial entre nacionalismo periférico y nacionalismo español, en lugar de hacerlo entre nacionalismo y ciudadanía, un análisis que a Ramoneda no conviene porque obligaría a incluir, actualmente, a los socialistas en el primer grupo y al PP en el segundo (aunque, desde las pasadas elecciones, con evidentes tentaciones de seguir a los socialistas por su camino). Si se acepta que esta clasificación es la más relevante actualmente, es normal que se abogue, como hace Gorriarán, por aceptar dentro de ella la transversalidad, es decir la confluencia en la rama de la ciudadanía de intereses provenientes de diferentes dicotomías previas que, en este momento, no parecen tan decisivas. Como por ejemplo, la dicotomía derecha-izquierda.

Ramoneda no quiere esa transversalidad, y por eso reivindica la vuelta a la dicotomía “natural” izquierda-derecha, que imposibilitaría un pacto del PSE con el PP (y, por cierto, llevaría a éste a pactar con el PNV) En el colmo de la distorsión, Ramoneda llega incluso a poner como ejemplo a Cataluña, donde la distinción tradicional ha vuelto (ahora la elección parece estar entre Montilla - “izquierda” - y CiU - “derecha” -), pero porque la inmersión en el nacionalismo ha ahogado casi por completo cualquier otra.
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(En la imagen, el nacionalismo español de Basagoiti y el nacionalismo periférico de Urkullu intentando corromper la virtud equidistante de Pachi López)