jueves, 29 de enero de 2009

MÁS SOBRE EDUCACION PARA LA CIUDADANÍA

En 1917 otra revolución, en Rusia, derrocó a los zares, devolvió al pueblo el poder e instauró un régimen de igualdad y libertades colectivas que se llamó socialismo. (Del manual de educación para la ciudadanía de Ediciones del Serbal, que pueden encontrar en el blog de Monsieur de Sans-Foy

¡No hay nada como una buena Revolución para liberar los malos humores! ¡Y qué gloriosa imagen! La lucha contra los opresores, la toma del poder para entregárselo al Pueblo (encarnado sucesivamente en Lenin y Stalin), la instauración de un régimen de igualdad y libertades (¿colectivas?)... Frente a esta magnífica visión ¿qué puede importar la realidad? ¿No es cierto que carece de importancia que los bolcheviques no dieran un golpe de Estado contra los zares opresores, sino contra un sistema parlamentario presidido por Kerensky? ¿No es completamente irrelevante que el “régimen que se llamo socialismo” empezara por liquidar a los propios socialistas? ¿No es superfluo y malintencionado mencionar que la entrega del poder al Pueblo (encarnado sucesivamente en Lenin y Stalin) se saldara con el exterminio de unas pocas decenas de millones de sus elementos? (Si ha contestado usted negativamente a alguna de estas tres preguntas, quiere decir que aún no está suficientemente formado, así que tendrá que volver en septiembre.)

EL NACIONALISMO EXCLUYENTE DE MADRID

Siempre son dignos de contemplar los trabajosos esfuerzos de Suso por pergeñar un texto, así como la audacia de El País por publicar el resultado. Les resumo el de hoy, que se llama Madrid y las fallas.

Lo de las fallas no se refiere a las de Valencia sino a las dos grietas que, según Suso, dividen España. Una de ellas es la que divide a los nacionalismos periféricos, que, obviamente, para el autor representan la libertad, la diversidad, el buen rollo y lo guay, con el nacionalismo “españolista y conservador” de Madrid, que además es “centralista y uniformador” (esto lo repite dos veces). La segunda de las fallas es más misteriosa, pues es la que “enfrenta a los partidarios de una industrialización que nunca se pudo realizar con el tradicionalismo integrista, antaño representado en los restos de la nobleza y hoy encarnado en la Iglesia católica”. En cualquier caso, como en Madrid no para de ganar la derecha se ha quedado permanentemente en el lado malo de las dos fallas, lo que la ha convertido en un agujero nacionalista maloliente (y, supongo, no industrializado) que hay que “ventilar y abrir” al resto de España.

Así que el problema nacionalista de España está en Madrid. Un certero análisis al que sólo le falta una ilustración de Forges. Por cierto, Suso continúa defendiendo impávido el mayúsculo escándalo protagonizado por Aguirre al “falsear el resultado de unas elecciones democráticas mediante compra de diputados para conseguir la Presidencia de la Comunidad de Madrid”

El artículo completo aquí

martes, 27 de enero de 2009

LOS NUEVOS CAUCES


Les presento a la Novísima Pasionaria (así la llaman). Es azafata, y se hizo famosa al defender agresivamente los derechos de los trabajadores de Alitalia, amenazados por un ERE, dramáticamente ataviada a tal fin con una soga alrededor del cuello para simbolizar el estrangulamiento de la clase obrera. Ahora ha decidido renunciar a su contrato fijo, tan trabajosamente ganado, y cambiar el liderazgo sindical por el de la casa del Grande Fratello, el Gran Hermano italiano, cuyo horario era incompatible con el de la línea aérea.


De manera similar, nuestro Presidente ha descubierto que, en la era del homo videns, son las audiencias, y no el Parlamento, el verdadero vehículo de la soberanía. Así que no debemos descartar que en España, dentro de unos años, las campañas electorales se realicen internando a los candidatos en la casa de Gran Hermano, donde podremos verlos hacer el chimpancé en calcetines. Incluso podría establecerse una democracia continua donde, sin tener que esperar cuatro años (que no hay programa que los aguante), los candidatos serían expelidos cada miércoles mediante votación del público.

lunes, 19 de enero de 2009

LA PENETRACIÓN DE ALMUDENA

Hoy, para empezar el lunes, Almudena Grandes nos describe orgullosamente una imagen escalofriante de sí misma, con cresta, botas militares y falda de tul. Esta imagen no es más que una introducción que le permite evocar con nostalgia la Movida madrileña, que, según ella, cuando alcanzó el poder municipal la derecha se metamorfoseó en procesiones de Semana Santa. Tal cual. Pero esto, a su vez, no es más que otra introducción que le permite conectar con su revolucionaria tesis de fondo: la nueva delincuencia organizada de la noche de Madrid es de derechas, porque va bien vestida. Y es que Almudena es así: observa implacable la realidad y saca sus cuentas. Y ella sabe que dos y dos son cuatro, y cuatro entre dos, quince millones.